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viernes, 13 de marzo de 2009

El Club de las Malas Madres

Mommy Graphics






Hace unos días me pasé un par de días en la cama, y estar enferma significa poner la tele para aburrirte con la cantidad de promociones, teletiendas, programas de cotilleo, concursos chorras... pero entre tanta "metralla" me encontré con una minitertulia en el programa de Susana Griso, en la que participaban Lolita y Lucía Etxebarría, que es la promotora de la idea de la que hablaban: El Club de las Malas Madres. Aunque tengo que reconocer que esta última no es santo de mi devoción, me gustó el tema y estuve tan de acuerdo con ellas, las tres, que decidí escribir esta entrada.
Primero os invito a leer lo que Lucía Etxebarría escribe en su blog, al que por cierto llama en femenino ("Una blog..."), no sé si por alguna absurda idea feminista. La entrada, aquí.
Y ahora, ¿por qué quiero escribir sobre esto? Hace un tiempo, en un correo que intercambié con mi amiga Elén, ella me preguntaba: "¿Cómo lo haces? ¿De dónde sacas el tiempo?" Y contesté: "Muy fácil. Lo hago todo, pero lo hago todo mal." 
Así es. Me levanto con el tiempo justo y empieza la carrera, desayuno un poco de leche sin una triste galleta, todo el tiempo apremiando a las niñas para que no se entretengan. Doy más veces la hora que Radio Minuto. Me visto a la vez que ellas, nos peinamos y arreglamos a la vez, pero yo tardo más porque me tengo que restaurar un poquito. Corre que te corre al garaje, preparar la comida de los perros y dárselo. Y que no se hayan escapado, por favor, que no llegamos! Todas al coche y al colegio, llegamos siempre a la hora pero para eso lo hemos sufrido y la mayor parte de los días nos ha costado una ración de gritos, carreras y malas caras. En cuanto cierran la puerta del coche, cambio el chip y para la oficina. Aparcar, que suele ser una odisea. El trabajo, del que no me quejo, pero que a veces tiene sus cosillas. Allí tengo que sacar un ratito para mirar el correo de la junta de AFAC, también mirar si hay algún pedido de la tienda o alguna consulta. Cuando envío los boletines con las novedades de la tienda, lo he hecho en el trabajo, tardo un montón y normalmente el documento lo tengo abierto días y días, y mientras hablo por teléfono le voy dando al copia y pega. El correo de las listas lo recibo en modo resumen porque me resulta imposible seguirlo, y me da mucha rabia porque sé que me pierdo muchas cosas. En mi hora de comer, entre cucharada y cucharada, leo y contesto correos, de la junta, de mis amigas, de las colcheras... Dan las cinco y me empiezo a agobiar, porque tendría que salir a esa hora en punto pero nunca puede ser. Además, hay como un sexto sentido en mi trabajo, del tipo "eehhh, son las 16:50, que Blanca se va, vamos a ver qué marroncito tengo por aquí para encargárselo para ayer". En cuanto puedo me escapo, nunca antes de y cuarto, carrera hasta el coche, que con suerte estará a menos de 500 metros, y vuelta al colegio. Si hay suerte y no llueve yo misma me animo pensando que las niñas estarán jugando por el patio. Si llueve me siento culpable porque sé que me las voy a encontrar apoyadas en la ventana de la cocina, debajo del balcón de la clase de 3ºde infantil. Se suben al coche y el ochenta por ciento de los días me preguntan si llevo algo para merendar. No lo llevo. Total, en diez minutos estamos en casa, allí merendáis. Diez minutos si no hay que pasar por la gasolinera o el supermercado. Si hay que hacer compra, antes de las siete de la tarde no aparecemos por casa. ¿Tenéis deberes? ¿Que mañana tenemos examen? Ay Dios. Vamos a repasar. "Mamá, ¿podemos ver la tele?". No, que es tarde, primero a la ducha. "Jo mamá!!". Aquí unas veces interviene la madre sargento ("He dicho que a la ducha y no se hable más") y otras veces la madre blanda ("bueno vale, pero solo media hora"). Un momento de charla con la abuela, preparar la cena, la comida del día siguiente, sacar a los perros, darles la cena, se han vuelto a escapar, la madre que los p... Un kit kat para mirar el correo, el postal, que me encanta. A veces incluso puedo coser un poquito. Pero las agujas corren que se las pelan. Niñas, mirad qué hora es, venid a cenar, vamos, vamos, a la cama, no quiero protestas, he dicho que a la cama, lavaos los dientes, ¿todavía estáis levantadas?, mañana a ver quien os despierta. Después viene mi momento. El de leer blogs, escribir en los míos, ver alguna serie chula en la tele. Si puedo sacar un rato para coser me siento más contenta que unas castañuelas. Me encantaría ir a clases pero no encuentro y además, ¿cuándo podría ir? La mayor parte de los días estoy tan cansada que no me apetece hacer nada más que sentarme en la cama con el ordenador. Le doy un rato al facebook y cotorreo un poquito por el mail. Si se me ocurre algo para los blogs me pueden dar las mil despierta. Duermo poco y me levanto hecha puré. Me duele todo. Habla la voz de mi conciencia, ah no, que es mi marido: "Claro, si es que no haces nada de ejercicio" ¿Ejercicio? Si hombre. Te parecerá poco ejercicio. 
Resumiendo: lo he hecho todo mal; he estado poco tiempo con mis hijas, las he ido a recoger tarde al cole. He pasado de AFAC para hacer lo correcto en mi trabao o bien he robado tiempo a mi trabajo para estar al día de los asuntos de AFAC. He hecho lo mínimo en casa, y gracias a mi madre la casa es un sitio habitable. He robado tiempo al sueño para poder hacer algo de lo que me gusta, bien sea coser, bloguear o simplemente echarme un parchís en el ordenador (esto a mi marido le da una rabia tremendaaaa!). Con suerte, he sacado un ratito para darle a la Wii y hacer ese ejercicio que tanta falta me hace. Y un día más, he convivido con mi sentimiento de culpa, por no estar al cien por cien con mis hijas, por no llevar mi casa como debería, por darle más trabajo a mi madre del que ella merece y no agradecérslo lo suficiente, por no tener mi trabajo al día, por no hacer el ejercicio suficiente, por no haberme puesto a dieta pese a que lo diga veinte veces al mes, por no haber llamado a mis amigas para charlar, por no haber sacado un rato más para estar con los perros., por haberme ido a la cama sin darme ni una gota de crema... en definitiva, por no ser una superwoman.
  
Y lo peor es que pienso: Y cuando seamos uno más, ¿QUÉ?? ¿Sabré estar a la altura y darle a mi hij@ lo que necesita de mi? ¿Sabré dejar a un lado las cosas superfluas y darme por completo? ¿Aumentará mi sentimiento de culpa? 
Las que tenéis hijos, ¿os unís al club de las malas madres? ¿Habéis sentido estas cosas alguna vez? Las que no los tenéis aún, ¿creéis que nunca os pasará? Me gustaría que me diérais vuestra opinión, porque personalmente pienso que somos muchas más de las que lo reconocemos, y no olvidemos que "mal de muchas..."...




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10 comentarios:

  1. Que bien, soy la primera? Vale pues quiero el carnet nº 1 del Club. Ya lo creo que sí. Lo mío es casi un calco de lo tuyo, solo que quita niñas y pon un adolescente (con lo cual aumentan las discursiones y los gritos,porque me lo discute TODO) y pon que mi jornada laboral acaba (como muy pronto) a las 8 de la tarde... bueno, no tengo perros, ni gatos ni tiempo para tenerlos... O sea, lo mismo. Claro que soy una mala madre, claro que lo hago todo deprisa y corriendo y a costa de sacrificar tiempo y aficiones.
    Si ya lo digo yo, que esa idea que nos han vendido (o nos hemos vendido) de la superwoman es un timo más gordo que el tocomocho.
    Un besuco, wapa, y no te agobies, ya sabes: mal de muchas... epidemia ;)

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  2. Hola guapa,
    pues yo he pasado de leer el blog de la Lucia esta,que ni soporto ni aguanto y opino que es una caricatura de sí misma. Después de tan bellos elogios hacia ella, no te preocupes que no te voy a tratar igual.Ja,ja,ja.
    No me hacía falta porque tú lo has explicado muy bien. Me has estresado leyéndote pero...ja,ja,ja.
    Lo cierto es que yo todavía no pertenezco al club, pero digamos que he sido "colaboradora" de varias socios de este Club.
    Cuando pienso en el futuro y en tener hijos...me agobio sólo de pensarlo.Creo que no voy a ser capaz de ser la "superwoman" que hay que ser para llevar a cabo tantas responsabilidades.:S
    Para terminar, decirte que aunque me ha encantado la frase, no pienso que lo hagas todo, pero mal. De eso estoy segura.
    Besucossssssss

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  3. ¿Y por que me suena tanto lo que cuentas???,aunque yo sin hijos,no tengo tiempo para casi nada....y lo unico que hago es trabajar....total que cuando libro no me apetece mas que descansar...y de ginnasio....ni oirlo,pero ni oirlo,besitos.
    Noelia

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  4. Jajaja, que bién me lo he pasado leyendo tu entrada, creo que todas las amas de casa somos un calco unas de las otras...os dais cuenta lo felices que viven los papás?...porque aunque trabajen como nosotras, el peso de la casa es nuestro. Tu vida me recuerda a la mia cuando mis niños eran pequeños, pero yo aún lo tenia peor porque, mis turnos en el hospital son tremendos, unos dias de mañana, otros de tarde y los de noche...ya ni te cuento, llegas a casa muerta de sueño de no parar de correr de consulta en consulta, aguantando esas urgencias nocturnas de la gente..que unas veces son urgencias y otras no tanto...y cuando lleguas a casa no puedes dormir porque te espera la jornada diurna de una casa llena de niños. Pero sabes que? ahora son grandes, estudian fuera de casa y "cuanto hecho de menos esas prisas matutinas y que sola se quedó mi casa"... en el fondo..."SOMOS MASOQUISTAS,JAJAJA"
    Un beso muy fuerte.
    Mary-Carmen.

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  5. Ay mi niña, como me suena ese estres.... cambia dos niñas por 3 niños, dos perros por un gato y poco mas.... jajajajaaaaaa... que te voy a contar!!!!
    Yo pensaba que, al acogerme a la reducción de jornada, mi vida cambiaría y sería mucho mas tranquila... pero que va! ahora corro para bajar al parque con el chico, llevar a baloncesto al mediano, hacer los deberes con el mayor, eso sin contar la vida social de los peques, cumpleaños un día si y otro también... en fin, que estoy igual y encima cobro menos dinero... menudo negocio he hecho!! jajajjajaaa

    Eso sí, no cambio mi vida con mi estres y mis tres churumbeles por nada del mundo...

    Besitos!!

    TQMCLTATYMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMM

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  6. ¡Ay, Blanquita! ¡Cuántas frases me resultan familiares!

    Yo no puedo entrar en el club de las malas madres (cuestión de sexo, meramente) pero sí en el de padres con sentimiento de culpa por no atender suficientemente a todos y cada uno de sus hijos, jugar con ellos, ayudarles con sus deberes, por no tener el tiempo deseado para su mujer, por no tener tiempo para enredar en las cosas que me gustan, por no estar siempre del mejor humor, con palabras conciliadoras y sabias en los labios, con ocurrencias suficientes para a la enésima pregunta no terminar recurriendo al "porque lo digo yo, que soy tu padre", por no ser el marido ideal, el padre ejemplar, el amante modelo. En un club así me admitirían fijo.

    Si, mientras tanto, me aceptáis en el vuestro... Si no os lleva mucho tiempo hacerlo...

    Besos.

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  7. Yo me apunto al club!!! yo mala malísima!!!
    Con tres hijos (13,9 y casi dos años), marido (otro niño grande), una perra en edad senil (se hace pis donde quiere y cuando quiere, por no bajar escaleras), viviendo el extraradio de la ciudad y un solo coche!!!
    Antes trabajaba hasta las 5 y desde hace dos años en casa, pero colaborando con cosas fuera.... es decir, peor todavia pq crees q te dara tiempo de todo y fatal!!!
    No tengo la casa ordenada, la ropa planchada, el presupuesto q me pidieron q todavia no he presentado, en fin, q creo q todo lo q dices es verdades como templos!!! Mal de muchas!!!
    Besitos...
    TQMMMMMMMMM

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  8. Bueno pues que decir...
    si yo te pregunté cómo podías hacerlo todo, yo también tengo 24 horas, y no llego ni a la mitad de cosas que tú.
    Aunque una "ventaja" tengo, que mi tiempo con mi marido-pareja-novio-etecé, lo puedo utilizar en otra cosa, ja ja.

    Ese sentimiento de culpa que comentas, es imposible quitárselo de encima. Ahora que estos meses en el paro me he desquitado con lo de pasar tiempo con Candela, ¡ya te digo!.
    besitos
    Elén socia nº___ del Club de las Malas Madres.

    y aunque no venga mucho a cuento, yo tampoco aguanto a Lucía Echevarría.

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  9. Yo os entiendo aunque no trabajo fuera de casa sólo dentro,y creo que es la mejor decisión de mi vida, probablemente economicamente este peor que vosotras, pero a cambio tengo algo de tiempo para dedicar a mi familia y a mi. Hago algo de deporte,puedo sacar algún rato para leer, voy a buscar a mis hijos al cole, comen en casa conmigo, a cambio tengo que oir todo el día lo de maruja, mantenida, tu como no trabajas etc.. Como decía un amigo mio ahora además de trabajar dentro de casa las hemos puesto a trabajar fuera y se lo hemos vendido como un avance.

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  10. JEJEJEJE, como me ha gustado esta entrada guapa.
    Pienso hacerme una de como transcurre un día en mi vida.
    Es parecido al tuyo, aunque no puedo llegar tarde a por mis niñas, porque son muy chiquitas y desde luego no veo el ordenador en casa ni en pintura.
    Besos

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