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viernes, 4 de diciembre de 2009
lunes, 8 de junio de 2009
lunes, 1 de junio de 2009
miércoles, 14 de enero de 2009
lunes, 1 de septiembre de 2008
Estoy leyendo
Me gusta leer. Siempre me ha gustado, desde que recuerdo. Aprendí a leer en tres meses, cuando tenía cuatro años y desde entonces no he parado. Conservo algunos de mis cuentos de hadas, y la totalidad de mis libros de adolescencia. Eva ha empezado con algunos de ellos. A ella y a Andrea también les gusta mucho leer. Creo que hemos sabido transmitirles esta afición.
Pero he pasado una época en la que apenas leía. No era capaz de concentrarme para juntar dos líneas seguidas, y ni siquiera los libros más interesantes conseguían engancharme. Tengo aparcados varios, uno que dejé a medio leer porque aunque me gustaba no lo estaba disfrutando como se merece. Esta época ha durado más de un año, durante el cual mi único acercamiento a la literatura fue escuchar el audiolibro "La catedral del mar". Por cierto, muy recomendable.
Hace un par de meses volví al redil. La culpa fue de Harry Potter, aunque él no quería, fue casual. El año pasado le sugerí a una amiga que le regalara a Eva el primer libro de Harry Potter, "La piedra filosofal". Me dijo que estaba agotado. Hace dos meses, entré en Amazon para comprarme un libro que solamente está en inglés (Motherbridge of love, el texto muchos ya lo conocéis, es una belleza y estoy tras la pista de la próxima edición en castellano pero no pude esperar), y vi a Harry, el primer libro, en existencias y a un precio que no me podía creer (9 dólares, no llega a 7 euros), así que en el mismo pedido cayeron los dos.
Empecé a leer "La piedra filosofal"... y mira que he visto la película más de una vez, pero me enganchó. Sin terminarlo, pedí "La cámara secreta", "El prisionero de Azkabán" y "El cáliz de fuego". Ya me he terminado los cuatro y el resto de la serie viene de camino desde los Estados Unidos. Eva me sigue a corta distancia.
Mientras tanto, y para no perder la costumbre, he leído "El sobrino del mago" y "El caballo y el niño", de Las crónicas de Narnia, y mientras llega Harry desde Seattle, estoy con "El león, la bruja y el armario". Me queda "El príncipe Caspian" pero a la velocidad que se leen estos libros, no tardará mucho en caer. Y si, los estoy leyendo desordenados...Y haciendo un paréntesis, estas vacaciones cayó en mis manos "El niño con el pijama de rayas". Mi compi Mayka ya me había hablado de este libro, así que cuando lo vi en casa de nuestros amigos, se lo pedí prestado. Tardé nada y menos en terminarlo. Es un libro increíble. Quizá el final se vuelve previsible a tenor de los sucesos, pero no por ello deja de poner los pelos de punta. Os lo recomiendo vivamente.

viernes, 16 de mayo de 2008
Eva participa en un libro
El año pasado, durante el mes de julio, Eva participó en un campus que se celebró en la fábrica B/S/H/ de Santander. En esta fábrica, la antigua Corcho, es donde trabajó el abuelo toda su vida. Durante el campus, Eva y 15 niños más visitaron la fábrica, vieron todo el proceso de fabricación, y relataron y dibujaron desde su punto de vista todo lo que allí se hace.
Fruto de ese trabajo, se edita ahora, y se presentó el pasado viernes 11 de abril, el libro "La fábrica de Santander vista por los niños". Asimismo, hay una exposición con todos los dibujos y explicaciones sobre el proceso de fabricación en la Escuela de Naútica de la Universidad de Cantabria.
Aún no hemos recibido las fotos que les hicieron en la presentación del libro. Viendo la exposicion, Eva comentó varias veces que no habían publicado su dibujo "del burro". No recordaba que su dibujo del burro lo tengo yo. Fue el único que trajo a casa, porque no iban a publicarlo en el libro. No daba buena imagen
. La historia es que, allá en los años de la tana, a pesar de que había un magnífico aparcamiento para bicicletas, uno de los empleados dejaba la suya en cualquier lado, preferiblemente cerca de la puerta. Le llamaron la atención sobre este hecho, y a modo de protesta, no se le ocurrió más que ir al trabajo, al día siguiente, en burro y eso si, dejarlo atado en el aparcamiento para bicicletas
. Y éste es el dibujo que hizo Eva para contar la anécdota. Ella está muy orgullosa de él y yo también.

He escaneado algunas páginas del libro, en las que hay dibujos que hizo Eva. Son éstas que pongo a continuación.
Al finalizar el libro, hay dos páginas en las que han publicado, en lugar de fotos, los autorretratos que pidieron a los niños que se hicieran. Eva está primera por la izquierda. He borrado los apellidos de los demás niños para preservar su intimidad.
Los que la conocéis, ¿qué me decís sobre como se dibuja a sí misma?


He escaneado algunas páginas del libro, en las que hay dibujos que hizo Eva. Son éstas que pongo a continuación.
Al finalizar el libro, hay dos páginas en las que han publicado, en lugar de fotos, los autorretratos que pidieron a los niños que se hicieran. Eva está primera por la izquierda. He borrado los apellidos de los demás niños para preservar su intimidad.Los que la conocéis, ¿qué me decís sobre como se dibuja a sí misma?

(Podéis ver más grande cualquier imagen pinchando en ella)
sábado, 3 de mayo de 2008
Día de chicas
El sábado 4, Eva y yo celebramos nuestro primer día de chicas. La excusa fue acudir a la feria del libro instalada en los Jardines de Pereda. Pero era nuestro día, para nosotras solas.
La feria de este año era más pequeña, había menos
expositores. No sé si por eso, o por el magnífico día, o por la enorme cantidad de turistas que había en Santander, estaba llena de gente y costaba un poquito meterse entre la gente para revisar todos los títulos. Salimos de allí con "El juego del ángel", de Carlos Ruiz Zafón; el número 18 y último por el momento de la colección de Kika Superbruja, ("una aventura espacial"); "El código del dragón", de Tea Stilton, estos dos para Eva; y "Lily, la princesa hada, y el unicornio", un libro lleno de purpurina, para Andrea.
Además, cortesía del Ayuntamiento de Santander y del Gobierno de Cantabria, nos hicimos con "El romance de la Magdalena", de Pedro Crespo de Lara; "Tu ternura molotov", de Gustavo Ott; "La santa perdida", de Alejandro Licona, y "Una silla tres euros", de Miguel Signes, estas tres últimas son teatro.
Además y para nuestra sorpresa, había junto a la feria del libro un mercado medieval. Asi que, como había mucho que
ver, nos fuimos a comer para regresar después. Comimos en un chino, cómo no. Estaba todo buenísimo. Luego compramos un helado que nos fuimos comiendo mientras regresábamos a los Jardines, para descubrir que los puestos del mercado estaban cerrados. Hacía un calor espantoso y definitivamente, nosotras no íbamos preparadas para ello (pantalones vaqueros y mangas largas, por no hablar del calzado). Asi que, mientras hacíamos tiempo para que los medievales levantaran el toldo, nos sentamos en un banco. Entre sol y sombra, no estaba mal. Nos turnamos para tumbarnos sobre el banco a descansar un poquito. Qué duro estaba el condenado, jeje. Volvimos a pasear. Compramos rosquillas, recien hechas, cómo olían, mmmm... Por fin vimos los puestos. Compramos rosas de madera de varios colores, para regalar a las abuelas. Eva se compró una con su dinero. (Es una bruja, ya sabéis por qué... ). Luego se compró un colgante con una tortuguita, más mono... había de mariquita... ya lo sabéis, jeje... y me compró uno, claro. Yo hice como que no me enteraba ;-)
Volvimos al coche, agotadas y asaditas de calor. El termómetro del coche marcaba 33,5ºC. ¡Qué horror!
Asi acabó nuestro día de chicas. Lo pasamos genial. Tuvo de todo, libros, que nos encantan a las dos, compritas, comida china, y mucha charla entre madre e hija. Hablé sobre todo yo (a que no os sorprende?) pero como espero repetir este día a menudo, supongo que finalmente Eva se soltará un poquillo.
La feria de este año era más pequeña, había menos
expositores. No sé si por eso, o por el magnífico día, o por la enorme cantidad de turistas que había en Santander, estaba llena de gente y costaba un poquito meterse entre la gente para revisar todos los títulos. Salimos de allí con "El juego del ángel", de Carlos Ruiz Zafón; el número 18 y último por el momento de la colección de Kika Superbruja, ("una aventura espacial"); "El código del dragón", de Tea Stilton, estos dos para Eva; y "Lily, la princesa hada, y el unicornio", un libro lleno de purpurina, para Andrea.Además, cortesía del Ayuntamiento de Santander y del Gobierno de Cantabria, nos hicimos con "El romance de la Magdalena", de Pedro Crespo de Lara; "Tu ternura molotov", de Gustavo Ott; "La santa perdida", de Alejandro Licona, y "Una silla tres euros", de Miguel Signes, estas tres últimas son teatro.
Además y para nuestra sorpresa, había junto a la feria del libro un mercado medieval. Asi que, como había mucho que
ver, nos fuimos a comer para regresar después. Comimos en un chino, cómo no. Estaba todo buenísimo. Luego compramos un helado que nos fuimos comiendo mientras regresábamos a los Jardines, para descubrir que los puestos del mercado estaban cerrados. Hacía un calor espantoso y definitivamente, nosotras no íbamos preparadas para ello (pantalones vaqueros y mangas largas, por no hablar del calzado). Asi que, mientras hacíamos tiempo para que los medievales levantaran el toldo, nos sentamos en un banco. Entre sol y sombra, no estaba mal. Nos turnamos para tumbarnos sobre el banco a descansar un poquito. Qué duro estaba el condenado, jeje. Volvimos a pasear. Compramos rosquillas, recien hechas, cómo olían, mmmm... Por fin vimos los puestos. Compramos rosas de madera de varios colores, para regalar a las abuelas. Eva se compró una con su dinero. (Es una bruja, ya sabéis por qué... ). Luego se compró un colgante con una tortuguita, más mono... había de mariquita... ya lo sabéis, jeje... y me compró uno, claro. Yo hice como que no me enteraba ;-)
Volvimos al coche, agotadas y asaditas de calor. El termómetro del coche marcaba 33,5ºC. ¡Qué horror!
Asi acabó nuestro día de chicas. Lo pasamos genial. Tuvo de todo, libros, que nos encantan a las dos, compritas, comida china, y mucha charla entre madre e hija. Hablé sobre todo yo (a que no os sorprende?) pero como espero repetir este día a menudo, supongo que finalmente Eva se soltará un poquillo.
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