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viernes, 10 de mayo de 2013

Cosas que NO decirle a un padre (o madre) adoptivo

Hace unos días vi en Facebook un enlace a un artículo en inglés que se titulaba así. No consigo dar con el original, que era muy interesante :( prometo que si lo localizo de nuevo, pongo el enlace. Es que ni siquiera sé quien lo publicó. (Yo tengo cabeza porque en algún sitio hay que colgarse el pelo).

El caso es que me dio la idea de escribir mi propio post con esas cosas que creo que ningún padre adoptivo debería escuchar. Seguro que muchos ya habréis leído muchos artículos sobre cómo contestar a esas preguntas o comentarios. Este post no va de eso. Empiezo.



1. ¿Tienes más hijos? ¿Pero tuyos o adoptados? O la versión ¿ No te hubiera gustado tener hijos propios?

Mi hijo es mío. Es MI HIJO. No hay ninguna diferencia entre mis hijas y mi hijo, salvo la forma en que llegaron a nuestras vidas. ¿Quería a mis hijas cuando las llevaba en mi barriga durante 9 meses? Por supuesto. Pues imagínate a mi hijo, al que llevé 7 años en mi corazón.
Nuestros hijos son propios, da igual en la barriga de quien se gestaron.

Mejor: ¿Tienes más hijos? ¿Biológicos o adoptados?

Aún mejor: Si no tienes confianza, no preguntes. Pregunta por aprender, por crecer personalmente... si es simple curiosidad, abstente.

2. Utilizar las expresiones "madre verdadera" o "padre verdadero".

Los únicos verdaderos padres que tiene y ha tenido mi hijo somos nosotros. Del mismo modo es un error y me chirría mucho lo de "tu otro padre, tu otra madre".

Mejor: Madre biológica, padre biológico.

3. ¡Qué suerte ha tenido este niño!

Este comentario puede ser hecho con buena intención, pero si lo analizas fríamente no hay por dónde cogerlo. Si suerte es que tu madre biológica se vea obligada por circunstancias que desconocemos a abandonarte a la puerta de un hospital, o que vivas tu primer año y medio de vida en un orfanato por muy estupendo que éste fuera. Entonces ha tenido suerte, si.
Quien lo dice suele referirse a la suerte que ha tenido de estar con su familia. Cualquier padre adoptivo os dirá que son los padres quienes se sienten afortunados, bendecidos, con su hijo.
Mencionar que el niño ha tenido suerte además es considerar inferior su lugar y familia de procedencia, dando por hecho que hubiera sido desgraciado de haber permanecido allí.

Mejor: Habéis formado una familia estupenda.

4. La buena obra.

Esto me lo dijeron una vez cuando aún no teníamos a nuestro hijo. Me eché a reir y dije: "ya la hemos acabado, ha quedado estupendo. ¿Cómo? Ah, pensé que te referías a la obra del baño".
Luego, ya con mi hijo aquí, me lo han dicho alguna que otra vez. No con esas palabras quizá, pero con un "qué mérito tenéis".
No adoptamos para hacer una buena obra. Para eso se apadrina, se hace uno socio de AFAC y colabora con sus proyectos, por ejemplo. Adoptamos para SER PADRES. No tenemos más mérito ni menos que otros padres que deciden serlo por tercera vez. Ah, y el típico comentario "¿Y no te da pereza empezar de nuevo?". Pereza me da madrugar. Cómo me va a dar pereza cambiarle el pañal de mi hijo, si me río un montón con él, si es cuando le hago repetir palabras, cuando le hago cosquillas, cuando me dice que me quiere chucho... Si soy más feliz que una perdiz de tenerle, aunque esté todo el día agotada, aunque la casa esté hecha un desastre.

Mejor: Aquí el silencio es la mejor opción.

En general, es mejor no hacer demasiadas preguntas, a no ser que tengas verdadero interés en informarte sobre adopción o que haya confianza con los padres. Del mismo modo que no preguntas a una recién parida en el súper cómo tiene los puntos de la episiotomía. Bueno, que hay gente que lo pregunta todo, como decía una de mi pueblo, yo no soy cotilla, pregunto por saber.

Algunos padres adoptivos, a fuerza de escuchar tonterías, tienen la piel muy fina y estallan con el mínimo comentario. No es mi caso puesto que no he tenido que oír casi nada. Pero os puede ocurrir, que hagáis un comentario en principio inocente y os encontréis con una patada en la boca. Hace años, cuando Eva se preparaba para la primera comunión, a la salida de la iglesia vi a un padre con una niña china en brazos. No soy muy impulsiva y además me corto bastante, pero en ese momento ni lo pensé, me acerqué, saludé y le dije que estábamos esperando para adoptar en China también. Me miró como si fuera un gusano y me dijo: "¿Y qué? ¿Quieres entrar en el guetto?" Me quedé muerta. Todavía no sé cómo salí de aquella situación tan cortante. Obviamente aquel padre había tenido malas experiencias previas.

Resumiendo. Pregunta si hay confianza. Pregunta si de verdad quieres aprender sobre adopción. No hagas afirmaciones si desconoces la realidad. Que una vecina de tu primo adoptara hace diez años no te convierte en experto en adopción. Nosotros llevamos informándonos desde 2005 y aún hay muchas cosas que nos sorprenden.

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sábado, 17 de noviembre de 2012

Ya somos cinco (post del 22 de octubre de 2012)



Creo que la experiencia de hoy no vamos a olvidarla mientras vivamos. Llegamos al registro un poco antes de la hora convenida, las dos y media de la tarde. Los niños no habían llegado todavía. Con la tensión Eva se echó a llorar y ahí caímos todas. Pero nos recompusimos rápido, no queríamos que Hernán nos viera llorar.
Enseguida le vimos entrar. Venían 9 niños, pero él venía el primero de la mano de una señora del orfanato que luego supimos que era de contabilidad. Lo vi al instante. No sé dónde estaban las otras ocho familias,porque nuestro encuentro fue muy tranquilo. Tomé a Hernán de los brazos de aquella mujer, al principio no lloró, sólo protestaba y quería irse de mis brazos, luego al ver que no le dejaba se enfadó y comenzó a llorar más fuerte, hasta que le dimos una galleta y entonces se le pasó todo. Nos sentamos y con sus hermanas al lado diciéndole cosas se tranquilizó. Se puso morado de galletas! 
En el coche iba un poco asustado pero ya en el hotel empezó a sonreír y a las 7 estaba ya a carcajadas. No sabéis cómo suena la risa de nuestro niño!!! 
Tomó bibe, no entero, y durmió una hora de siesta, de la que le desperté para irnos a cenar, porque estábamos sin comer. No se enfadó casi nada cuando le puse guapo para el paseo. Salimos y le encantó la sillita de paseo. 
Es un niño encantador, se ríe mucho, nos abraza, ha comido regular y se ha dormido solito en su cuna. Para acunarse mueve la cabeza a un lado y otro y luego se chupa el dedo... Me da penita verle así, porque está claro que tuvo que aprender a hacerlo... 
Nos ha conquistado a todos. El primero de muchos días felices. Ya estamos todos.

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miércoles, 27 de octubre de 2010

Los hijos





Hay un periodo cuando los padres quedamos huérfanos de nuestros hijos. Es que los niños crecen independientemente de nosotros, como árboles murmurantes y pájaros imprudentes...

Crecen sin pedir permiso a la vida. Crecen con una estridencia alegre y, a veces, con alardeada arrogancia. Pero no crecen todos los días, crecen de repente.

Un día se sientan cerca de ti y con una naturalidad increíble te dicen cualquier cosa que te indica que esa criatura de pañales, ¡ya creció!

¿Cuándo creció que no lo percibiste? ¿Dónde quedaron las fiestas infantiles, el juego en la arena, los cumpleaños con payasos?

El niño crece en un ritual de obediencia orgánica y desobediencia civil. Ahora estas allí, en la puerta de la discoteca esperando no sólo que no crezca, sino que aparezca.

Allí están muchos padres al volante esperando que salgan. Y allí están nuestros hijos, entre hamburguesas y gaseosas. Con el uniforme de su generación y sus incómodas y pesadas mochilas en los hombros.

Allá estamos nosotros, con los cabellos canos. Y esos son nuestros hijos, los que amamos a pesar de los golpes de los vientos, de las escasas cosechas de paz, de las malas noticias y la dictadura de las horas.

Ellos crecieron amaestrados, observando y aprendiendo con nuestros errores y nuestros aciertos. Principalmente con los errores que esperamos no se repitan...

Hay un periodo en que los padres vamos quedando huérfanos de los hijos. Ya no los buscaremos más en las puertas de las discotecas y del cine.

Pasó el tiempo del piano, el fútbol, el ballet, la natación. Salieron del asiento de atrás y pasaron al volante de sus propias vidas.

Deberíamos haber ido más junto a su cama, al anochecer, para oír su alma respirando conversaciones y confidencias entre las sábanas de la infancia, y a los adolescentes, cubrecamas de aquellas piezas con calcomanías, afiches, agendas coloridas y discos ensordecedores.

Pero crecieron sin que agotáramos con ellos todo nuestro afecto. Al principio fueron al campo, la playa, navidades, pascuas, piscinas y amigos. Sí, había peleas en el auto por la ventana, los pedidos de la música de moda.

Después llegó el tiempo en que viajar con los padres comenzó a ser un esfuerzo, un sufrimiento, no podían dejar a sus amigos y primeros enamorados.

Quedamos los padres exiliados de los hijos. Teníamos la soledad que siempre deseamos, y nos llegó el momento en que sólo miramos de lejos, oramos mucho (en ese momento se nos había olvidado) para que escojan bien en la búsqueda de la felicidad y conquisten el mundo del modo menos complejo posible.

El secreto es esperar. En cualquier momento nos darán nietos.

El nieto es la hora del cariño ocioso y la picardía no ejercida en los propios hijos. Por eso, los abuelos son tan desmesurados y distribuyen tan incontrolable cariño.

Los nietos son la última oportunidad de reeditar nuestro afecto.

Así es. Los seres humanos sólo aprendemos a ser hijos después de ser padres; sólo aprendemos a ser padres después de ser abuelos.

En fin, pareciera que sólo aprendemos a vivir después de que la vida se nos va pasando...




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lunes, 29 de marzo de 2010

Sin habitación

Hace tiempo leía en el blog de Shari y Pedro, Carita de luna, un post sobre la habitación que tienen preparada -a medias- para su peque. Le dejé un comentario pero no pude dejar de pensar sobre el particular durante un buen rato, y de ahí se me ocurrió escribir este post.

Sé que hay padres que ya tienen preparada la habitación de su peque al completo. Algunos la tenían para las entrevistas del CI, madre mía, si llega a ser nuestro caso! hace ya casi cuatro años y medio que recibimos la visita domiciliaria para nuestro CI, el 28 de noviembre de 2005. De haber tenido la habitación lista, hubiéramos tenido que desarmarla en la mudanza, una mudanza que no teníamos prevista entonces.

Pero no, no teníamos habitación en nuestra anterior casa, pero tampoco la tenemos en ésta. Está la habitación, claro, pero no es todavía SU habitación. Tiene un armario, una cama, pero es lo que llamamos la habitación de invitados. En ella no hay NADA de nuestra peque. Me gusta entrar en ciertas ocasiones e imaginarme qué haré. De qué color pintaré las paredes. Qué muebles pondré y dónde los colocaré. Aquí una librería para poner todos tus cuentos. Aquí una estantería para los peluches. Aquí un cajón grande para tus juguetes. Al día siguiente, cambio de planes. Así no, mejor asá. Después puede pasar un mes sin que ni siquiera me acuerde. Pero algo tengo claro. No habrá habitación mientras no haya quien la ocupe. Cuando nos queden un par de meses para ser asignados me veo buscando qué hacer con los muebles que hay en la habitación!

Después de todo, no es tan raro. Ya me pasó cuando estaba embarazada de Eva. No pusimos ninguna habitación. Compramos la cuna cuando faltaba menos de un mes para que naciera. Y el cochecito aún más tarde. Que por cierto ahora ya puedo decirlo libremente, no nos lo regaló nadie, lo compramos nosotros, es que no queríamos el que nos prestaban: era de tercera mano y teníamos que devolverlo, supongo que en mejores condiciones que como lo recibíamos (que nos conocemos). Con Andrea fue diferente, porque ya teníamos todo lo de Eva, pero tampoco lo limpié y puse en uso hasta muy tarde. Muy, muy tarde, porque mis hijas tienen la costumbre de nacer antes de lo previsto. Todas, excepto la pequeña, que lleva cosa de tres años de retraso, jaja, y empieza a pesarme ya la barriga!


Así está ahora la habitación. Tiene una ventana muy grande por la que entra el sol de la tarde.

Nota: Este es el comentario que le dejé a Shari.
Hola Shari guapa. No veas cómo te entiendo. Cada uno somos de una manera, hay quien tiene la habitación lista y se refugia en ella, hay quien la tiene a medias y se refugia en ella -como tu-, y quien no tiene ni siquiera habitación pero también se refugia. En mi casa hay una habitación libre, y es evidente que será para mi peque, además su puerta está frente a la mía, pero sigue siendo la habitación "de invitados", no hay NADA de mi peque. A veces entro y me la imagino, de qué color pintaremos las paredes, dónde pondré la camita o cunita, dónde un escritorio, dónde irán los cuentos, los libros... Es un ejercicio que me gusta, pero no quiero ir más allá. Creo que si tuviera una habitación vacía esperando me moriría de melancolía. De momento tengo todo en un armario, en mi cuarto de costura que es mi pequeña fortaleza, y a veces abro esa puerta y sonrío, otras la abro y lloro, pero sea lo que sea es lo que necesito en ese momento.



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miércoles, 24 de marzo de 2010

Una imagen


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A veces, una imagen no es mejor que mil palabras...

                            
Esta es una foto de una niña abandonada delante del Yangchun Social Welfare Institute en 2004. No puedo ni siquiera imaginar la angustia que pasó su madre el día que tuvo que dejarla allí, ni el dolor que siente esa madre cada día al recordarla. La vida es tan injusta!! Mi corazón se rompe por esta mujer, por todas las mujeres que lo hacen, por la mamá de mi propi@ hij@ a la que nunca conoceré. Como madre, no puedo imaginar mi propia vida sin saber si mis hijas están seguras, sanas y felices. Pero con la política del hijo único en vigor en China esto es a lo que se ven abocadas miles de mujeres cada año. No lo hacen porque no aman a su bebé, lo hacen porque no tienen ninguna otra opción. Fijaos en las precauciones que tomaron hacia el bebé... el biberón, los pañales... Este bebé fue muy amado y deseado por su madre biológica.







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lunes, 22 de junio de 2009

Instinto básico

En este post no sale Sharon Stone, nadie se cruza de piernas ni empuña un picahielos. Se trata de otro tipo de instinto. Instinto animal. Una hembra de leopardo ataca y mata a un babuíno. Su presa resulta ser una madre que deja huérfana a su cría. Pero no desamparada, puesto que el leopardo, en cuestión de minutos, despliega su instinto materno y se ocupa de cuidar y proteger al pequeño babuíno.

Es una historia muy tierna que apareció en el canal National Geographic. Está en versión original subtitulado en portugués, pero creo que se entiende perfectamente. Hay sentimientos universales.

Espero que os guste.






Gracias Luz.

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Ser padres en diez pasos

¡Un poquito de humor!






1) Para vivir la experiencia del embarazo: cuélguese una bolsa de garbanzos
a la altura de la barriga, agregando un puñado todos los días durante nueve
meses. Luego de los nueve meses, abra la bolsa y retire el 10% de los
garbanzos.

2) Antes de lanzarse a tener hijos, busque una pareja que ya los tenga y
sométalos a estudio. Critique sus métodos para imponer disciplina, su falta
de paciencia, sus pésimos niveles de tolerancia, y por haber permitido que
sus hijos se porten como salvajes. Sugiera maneras de mejorar el
comportamiento de los niños a la hora de acostarse, ir a hacer pipí o comer.
Aproveche, será la última vez que tendrá todas las respuestas.

3) Para hacerse una IDEA de cómo serán las noches, consiga un almohadón
húmedo de entre 4 y 6 kilos, y recorra el salón llevándolo en brazos, sin
sentarse, desde las 5 de la tarde hasta las 10 de la noche. A las 10 suelte
el almohadón, ponga el despertador para que suene a las 12 y duerma. Cuando
a las 12 suene el despertador, levántese y vuelva a pasear el almohadón por
el salón mientras canta canciones de cuna en la oscuridad. Repetir a las 2
AM a las 4 AM y a las 6 AM. Opcional: a las 4 AM puede dar una vuelta en
coche con el almohadón. Siga esta rutina durante 5 años. Ponga siempre buena
cara.

4) ¿Es posible aguantar a los niños dentro de casa? Para averiguarlo, unte
nocilla en el sofá y mermelada en las cortinas. Esconda un trozo de pescado
rebozado detrás del equipo de música y déjelo ahí durante todo el verano.
Meta los dedos en las macetas y luego arrástrelos por las paredes más
Limpias.. Dibuje encima de las manchas con lápices de color. Compre 5
cachorritos de doberman y déjelos retozar en su dormitorio.

5) Vestir a un niño pequeño es simple: primero, compre un pulpo, pídale al
verdulero una bolsa de red y trate de introducir el pulpo dentro de la bolsa
de manera que no salga ninguno de los tentáculos por los agujeros de la red.
No se aflija, le puede dedicar toda la mañana.

6) Niños en edad escolar: Guarde una caja de huevos (vacía). Usando una
tijera y unos rotuladores, conviértala en un gracioso cocodrilo. Ahora junte
un envase tetra-brik, una pelota de ping-pong y un paquete de cereales vacío
y construya una réplica exacta de la Torre Eiffel. Comience este trabajo a
las 11 de la noche, que sería la hora en la que se entera que ES PARA
MAÑANA. ¡Excelente! Ahora espere las críticas de la maestra.

7) Cambie el coche de dos puertas por una camioneta. Y no la lave nunca más.
Después de todo, es un auto familiar, sin valor de reventa. Compre un helado
de chocolate y aplástelo en la guantera. Meta dos monedas de 10 cts. en el
compact. Compre un paquete familiar de galletitas dulces. Macháquelas un
buen rato sobre los asientos traseros. Salga del coche, y arañe ambos lados
del vehículo con la llave. ¡Perfecto!

8) Vaya al supermercado. Lleve consigo lo más parecido que encuentre a un
niño de menos de cuatro años (una cabra adulta es ideal). Si piensa tener
más de un hijo, lleve dos cabras sueltas. Haga la compra para una semana sin
perder de vista las cabras. Mantenga discusiones con los encargados de
seguridad del supermercado, subiendo en el escalafón (pero siempre sin
perder de vista a las cabras). Cuando llegue al gerente, cambie de
supermercado.

9) Darle de comer a un niño: Compre un melón, vacíelo, y hágale un pequeño
agujero en un costado. Cuélguelo del techo y déle un golpe para que se
balancee. Ahora tome un plato con puré de calabaza. Trate de meter
cucharadas de puré dentro del melón, mientras simula ser un avión. Siga
intentándolo hasta terminar la mitad del puré. El resto, viértalo sobre su
regazo, y desparrame bastante en el suelo.

10) El aseo de la criatura: Consiga un gato adulto (preferentemente
callejero o semisalvaje). Póngase su mejor traje si es hombre o medias y
zapatos de tacón alto si es mujer. Llene la bañera con agua tibia y juguetes
de goma. Acto seguido introduzca el gato y lávelo con champú.. luego de
enjuagarlo y secarlo con una toalla, siga el procedimiento indicado
previamente con el pulpo y la bolsa de red. Repetir todas las noches durante
5 años.

Si logra superar estos pasos, usted puede tener hijos cuando lo desee. El
resto es lo mejor que le podrá pasar en su vida.


(Gracias, Nina)
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miércoles, 15 de abril de 2009

Hijos e hijos

 14 de noviembre de 2006

Si algo tienen las listas de AFAC es que son enriquecedoras, una experiencia como pocas. Entre todos vamos poniendo nuestro granito de arena y haciendo una gran montaña de experiencias, consejos, sentimientos... Es imposible no conectar con alguien dada la cercanía de intereses.
Hoy he tenido la suerte de leer el texto que reproduzco a continuación, tal cual lo ha enviado su autor. Léelo, varias veces, verás qué forma de reflejar una realidad que muchos sentimos.
Muchas gracias, Rafa.

En un embarazo “natural”, el cuerpo se va preparando. La mente, el vinculo emocional, lo afectivo, también. Existe toda una explosión… todo un proceso bioquímico que dura nueve meses y busca que esa nueva vida llegue “al puerto” que ha de llegar y prospere. Lo sientes dentro, lo vives dentro, tienes tus incertidumbres y tus miedos… Vives los cambios de tu piel, de tu pelo, de todo tu cuerpo, del suyo…

 

En una adopción, el cuerpo se va “preparando”. La mente, el vínculo emocional, lo afectivo, todo… también. Sin embargo, existe otro tipo de estallido y todo un proceso (no se si bioquímico) pero que si que deja un rastro… Un rastro en forma de rostro con sonrisa dulce y permanente. Un rostro plácido cual Gioconda de Da Vinci. Esa placidez que da sentir haber vencido a lo invencible.  Y es que… Aquí no existe abrazo de amor previo. Aquí te enfrentaste, en su día, a ese angustioso proceso llamado “informe psicosocial” y que has vivido como juicio de Inquisición. Y ¡claro! Has demostrado que tú no eras “hereje” sino, como mucho “estéril”. ;-)))

 

Yo, lo llamo: “alquimia”. Es un proceso “mágico” que consiste en convertir tu corazón en oro puro a través del maravilloso sentimiento que se engendra en tus entresijos soñando hijos.

 

Y cuando por fin tienes esos hijos de tu vientre o de tu Oriente y que por fin abrazas, ¡zas! Tu corazón se convierte en oro macizo de 24 besotes. (¿o era kilates? ;-)))) )

 

Bueno… da igual de qué veinticuatro kilates o besotes se trate. Lo importante es que fruto de tu vientre o fruto de tu mente, hijos son para siempre.

 

 

¡Hala!

Ya me salió la cosa empalagosa. X-))))

 

Besos para todos,

Rafa Bonacasa




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miércoles, 8 de abril de 2009

Conversación entre amigas

Hoy quiero rescatar esta entrada que estaba en mi antiguo blog, porque es un texto muy emocionante. Especialmente dedicado a tres amigas mías que están en espera y que aún no son mamás. Ellas saben quien son ;-)


Nos juntamos para almorzar cuando mi amiga me comenta que ella y su pareja
están pensando en tener familia.

Estamos haciendo una encuesta, - me dice medio en broma. - ¿Crees que
deberíamos tener un bebé?

Te cambiará la vida, - le contesto intentando que mi voz suene neutral.
Sí, ya sé, - me dice, - ya no podremos dormir hasta tarde los fines de
semana, ya no tendremos vacaciones espontáneas...

Pero eso no era lo que yo pensaba. Miro a mi amiga intentando decidir qué
decirle. Quiero que ella sepa todo lo que no aprenderá en los cursos de
preparto, quiero que sepa que las marcas físicas que dejará el embarazo
sanarán, pero que convertirse en madre le dejará una marca emocional tan
profunda que la hará vulnerable para el resto de su vida.

Pienso en advertirle que nunca más leerá un periódico sin pensar "podría
haber sido MI hijo". Que cada vez que se entere de la caída de un avión, de
un incendio se sentirá perseguida. Que cuando vea fotos de niños
hambrientos, se preguntará si puede haber algo peor que ver a un hijo morir.

Miro sus uñas perfectamente arregladas y su ropa impecable y
pienso que sin importar lo sofisticada que sea, convertirse en madre la
reducirá al nivel tan primitivo de una osa protegiendo a su cría. Que una
llamada urgente: ¡Mamá!, la hará dejar caer un souffle o su mejor
cristalería sin pensarlo dos veces.

Siento que debería prevenirla que ya no importarán los años que haya
invertido en su carrera, que su profesión pasará a segundo plano por la
maternidad.
Que podrá arreglar para que su hijo esté bien cuidado mientras
trabaja, pero un día, entrando a una importante junta de negocios, creerá
oler el dulce aroma de su bebé, y que deberá utilizar cada milímetro de
autodisciplina para no salir corriendo a su casa, sólo para asegurarse que
su bebé está bien.

Quiero que mi amiga sepa que las decisiones de todos los días ya no serán
una rutina. Que el deseo de un niño de 5 años de entrar al baño de hombres
en Mc Donald's se convertirá en un dilema mayor. Que en ese momento, entre
el ruido a bandejas y los gritos de los niños, sopesará importantes
argumentos acerca de la limitación de la independencia de su pequeño y la
posibilidad de que un depravado se pueda esconder en ese baño al que ella no
podrá entrar. Que sin importar lo decidida que sea en la oficina,
cuestionará todas las decisiones que tome con respecto a su hijo.

Mirando a mi atractiva amiga, quiero asegurarle que aunque pierda los kilos
de más que le deje el embarazo, jamás se sentirá igual acerca de sí misma.
Que su vida, tan importante ahora, pasará a segundo plano cuando tenga a su
hijo. Que no dudaría en dar la vida por él sin meditarlo un instante, sin
embargo deseará vivir más años, no para cumplir sus propios sueños, sino
para ver a su hijo cumplir los suyos. Quiero explicarle que la cicatriz de
la cesárea y las estrías se convertirán en medallas de honor.

La relación de mi amiga con su marido cambiará, pero no de la manera que
ella cree. Quisiera que ella entendiera cuanto más se puede amar a un hombre
que se levanta por las noches a acunar a su hijo y que siempre está
dispuesto a jugar con él. Creo que debería saber que se enamorará de él otra
vez, por razones que ahora encontraría muy poco románticas.

Quisiera que mi amiga pudiera saber lo identificada que se va a sentir con
otras mujeres que a través de la historia han intentado detener una guerra,
los prejuicios o choferes alcoholizados. Quisiera que entendiera porque yo
puedo ser muy racional acerca de muchos temas, pero me vuelvo temporalmente
irracional cuando discuto el peligro que significa una guerra nuclear en el
futuro de mis hijos.

Quisiera describirle a mi amiga la exaltación de ver a su hijo aprender a
andar en bicicleta. Quisiera poder reproducirle esa risa contagiosa que
escapa del alma del bebé cuando toca la suave piel de un gato o un perro por
primera vez. Quisiera que saboreara esa felicidad al abrazarlo que es tan
real, que duele. La mirada intrigada de mi amiga me hace comprender que los
ojos se me han llenado de lágrimas.

Nunca te arrepentirás, - le digo al fin, tomándole la mano y ofrezco una
plegaria silenciosa por ella, y por mí, y por todas aquellas mujeres
meramente mortales que se enfrentan a los tropiezos de la maravillosa
experiencia llamada maternidad.



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lunes, 30 de marzo de 2009

¿Quien es tu mamá?

 Este texto me lo envió mi amiga María, y me hizo sonreír, si, pero también emocionarme. Se lo dedico a todas las mamás, pasadas, presentes y futuras que me leéis.


-Mamá es esa señora que lleva en el bolso un pañuelo con mis mocos, un paquete de toallitas, un chupete y un pañal de emergencia.
-Mamá es ese cohete tan rápido que va por casa disparado y que está en todas partes al mismo tiempo
-Mamá es esa malabarista que pone lavadoras con el abrigo puesto mientras le abre la puerta al gato con la otra, sosteniendo el correo con la barbilla y apartándome del cubo de basura con el pie.
-Mamá es esa maga que puede hacer desaparecer lágrimas con un beso
-Mamá es esa forzuda capaz de coger en un solo brazo mis 15 kilos mientras con el otro entra el carro lleno de compra
-Mamá es esa campeona de atletismo capaz de llegar en décimas de segundo de 0 a 100 para evitar que me descuerne por las escaleras
-Mamá es esa heroína que vence siempre a mis pesadillas con una caricia
-Mamá es esa señora con el pelo de dos colores, que dice que en cuanto tenga otro huequito, sólo otro, va a la pelu
-Mamá es ese cuentacuentos que lee e inventa las historias más divertidas sólo para mí
-Mamá es esa cheff que es capaz de hacerme una cena riquísima con dos tonterías que quedaban en la nevera porque se le olvidó comprar, aunque se quede ella sin cena
-Mamá es ese médico que sabe con sólo mirarme si tengo fiebre, cuánta, y lo que tiene que hacer
-Mamá es esa economista capaz de ponerse la ropa de hace cientos de años para que yo vaya bien guapo
-Mamá es esa cantante que todas las noches canta la canción más dulce mientras me acuna un ratito
-Mamá es esa payasa que hace que me tronche de risa con solo mover la cara
-Mamá es esa sonámbula que puede levantarse dormida a las 4 de la mañana, mirar si me he hecho pis, cambiarme el pañal, darme jarabe para la tos, un poco de agua, ponerme el chupete, todo a oscuras y sin despertarse
¿La ves? Es aquélla, la más guapa, la que sonríe.


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viernes, 13 de marzo de 2009

El Club de las Malas Madres

Mommy Graphics






Hace unos días me pasé un par de días en la cama, y estar enferma significa poner la tele para aburrirte con la cantidad de promociones, teletiendas, programas de cotilleo, concursos chorras... pero entre tanta "metralla" me encontré con una minitertulia en el programa de Susana Griso, en la que participaban Lolita y Lucía Etxebarría, que es la promotora de la idea de la que hablaban: El Club de las Malas Madres. Aunque tengo que reconocer que esta última no es santo de mi devoción, me gustó el tema y estuve tan de acuerdo con ellas, las tres, que decidí escribir esta entrada.
Primero os invito a leer lo que Lucía Etxebarría escribe en su blog, al que por cierto llama en femenino ("Una blog..."), no sé si por alguna absurda idea feminista. La entrada, aquí.
Y ahora, ¿por qué quiero escribir sobre esto? Hace un tiempo, en un correo que intercambié con mi amiga Elén, ella me preguntaba: "¿Cómo lo haces? ¿De dónde sacas el tiempo?" Y contesté: "Muy fácil. Lo hago todo, pero lo hago todo mal." 
Así es. Me levanto con el tiempo justo y empieza la carrera, desayuno un poco de leche sin una triste galleta, todo el tiempo apremiando a las niñas para que no se entretengan. Doy más veces la hora que Radio Minuto. Me visto a la vez que ellas, nos peinamos y arreglamos a la vez, pero yo tardo más porque me tengo que restaurar un poquito. Corre que te corre al garaje, preparar la comida de los perros y dárselo. Y que no se hayan escapado, por favor, que no llegamos! Todas al coche y al colegio, llegamos siempre a la hora pero para eso lo hemos sufrido y la mayor parte de los días nos ha costado una ración de gritos, carreras y malas caras. En cuanto cierran la puerta del coche, cambio el chip y para la oficina. Aparcar, que suele ser una odisea. El trabajo, del que no me quejo, pero que a veces tiene sus cosillas. Allí tengo que sacar un ratito para mirar el correo de la junta de AFAC, también mirar si hay algún pedido de la tienda o alguna consulta. Cuando envío los boletines con las novedades de la tienda, lo he hecho en el trabajo, tardo un montón y normalmente el documento lo tengo abierto días y días, y mientras hablo por teléfono le voy dando al copia y pega. El correo de las listas lo recibo en modo resumen porque me resulta imposible seguirlo, y me da mucha rabia porque sé que me pierdo muchas cosas. En mi hora de comer, entre cucharada y cucharada, leo y contesto correos, de la junta, de mis amigas, de las colcheras... Dan las cinco y me empiezo a agobiar, porque tendría que salir a esa hora en punto pero nunca puede ser. Además, hay como un sexto sentido en mi trabajo, del tipo "eehhh, son las 16:50, que Blanca se va, vamos a ver qué marroncito tengo por aquí para encargárselo para ayer". En cuanto puedo me escapo, nunca antes de y cuarto, carrera hasta el coche, que con suerte estará a menos de 500 metros, y vuelta al colegio. Si hay suerte y no llueve yo misma me animo pensando que las niñas estarán jugando por el patio. Si llueve me siento culpable porque sé que me las voy a encontrar apoyadas en la ventana de la cocina, debajo del balcón de la clase de 3ºde infantil. Se suben al coche y el ochenta por ciento de los días me preguntan si llevo algo para merendar. No lo llevo. Total, en diez minutos estamos en casa, allí merendáis. Diez minutos si no hay que pasar por la gasolinera o el supermercado. Si hay que hacer compra, antes de las siete de la tarde no aparecemos por casa. ¿Tenéis deberes? ¿Que mañana tenemos examen? Ay Dios. Vamos a repasar. "Mamá, ¿podemos ver la tele?". No, que es tarde, primero a la ducha. "Jo mamá!!". Aquí unas veces interviene la madre sargento ("He dicho que a la ducha y no se hable más") y otras veces la madre blanda ("bueno vale, pero solo media hora"). Un momento de charla con la abuela, preparar la cena, la comida del día siguiente, sacar a los perros, darles la cena, se han vuelto a escapar, la madre que los p... Un kit kat para mirar el correo, el postal, que me encanta. A veces incluso puedo coser un poquito. Pero las agujas corren que se las pelan. Niñas, mirad qué hora es, venid a cenar, vamos, vamos, a la cama, no quiero protestas, he dicho que a la cama, lavaos los dientes, ¿todavía estáis levantadas?, mañana a ver quien os despierta. Después viene mi momento. El de leer blogs, escribir en los míos, ver alguna serie chula en la tele. Si puedo sacar un rato para coser me siento más contenta que unas castañuelas. Me encantaría ir a clases pero no encuentro y además, ¿cuándo podría ir? La mayor parte de los días estoy tan cansada que no me apetece hacer nada más que sentarme en la cama con el ordenador. Le doy un rato al facebook y cotorreo un poquito por el mail. Si se me ocurre algo para los blogs me pueden dar las mil despierta. Duermo poco y me levanto hecha puré. Me duele todo. Habla la voz de mi conciencia, ah no, que es mi marido: "Claro, si es que no haces nada de ejercicio" ¿Ejercicio? Si hombre. Te parecerá poco ejercicio. 
Resumiendo: lo he hecho todo mal; he estado poco tiempo con mis hijas, las he ido a recoger tarde al cole. He pasado de AFAC para hacer lo correcto en mi trabao o bien he robado tiempo a mi trabajo para estar al día de los asuntos de AFAC. He hecho lo mínimo en casa, y gracias a mi madre la casa es un sitio habitable. He robado tiempo al sueño para poder hacer algo de lo que me gusta, bien sea coser, bloguear o simplemente echarme un parchís en el ordenador (esto a mi marido le da una rabia tremendaaaa!). Con suerte, he sacado un ratito para darle a la Wii y hacer ese ejercicio que tanta falta me hace. Y un día más, he convivido con mi sentimiento de culpa, por no estar al cien por cien con mis hijas, por no llevar mi casa como debería, por darle más trabajo a mi madre del que ella merece y no agradecérslo lo suficiente, por no tener mi trabajo al día, por no hacer el ejercicio suficiente, por no haberme puesto a dieta pese a que lo diga veinte veces al mes, por no haber llamado a mis amigas para charlar, por no haber sacado un rato más para estar con los perros., por haberme ido a la cama sin darme ni una gota de crema... en definitiva, por no ser una superwoman.
  
Y lo peor es que pienso: Y cuando seamos uno más, ¿QUÉ?? ¿Sabré estar a la altura y darle a mi hij@ lo que necesita de mi? ¿Sabré dejar a un lado las cosas superfluas y darme por completo? ¿Aumentará mi sentimiento de culpa? 
Las que tenéis hijos, ¿os unís al club de las malas madres? ¿Habéis sentido estas cosas alguna vez? Las que no los tenéis aún, ¿creéis que nunca os pasará? Me gustaría que me diérais vuestra opinión, porque personalmente pienso que somos muchas más de las que lo reconocemos, y no olvidemos que "mal de muchas..."...




CONTENIDO OCULTO


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lunes, 8 de diciembre de 2008

Día de la madre

Mi madre me contó que hoy, 8 de diciembre, se celebraba el día de la madre hace años. Parece ser (o quizá sea una leyenda urbana) que a los grandes almacenes no les venía bien que se celebrara este día, por su cercanía con las navidades, y lo trasladaron al primer domingo de mayo. Pero en opinión de mi madre, tiene mucho más sentido celebrarlo hoy, puesto que es la Inmaculada Concepción. Tendría que discutirle a mi madre que se puede ser madre sin concebir, jeje...
Pero he decidido que voy a hacerle hoy un homenaje a mi madre, y por eso publico aquí este precioso vídeo sobre lo fácil que hacer feliz a una madre (con lo que nos cuesta a veces!)

Felíz día, mamá.







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viernes, 28 de noviembre de 2008

Besos en el viento




Te toco en mis sueños y en mi corazón te tengo 
Así me parece que cada día estás conmigo.
Sé que preguntas dónde estamos, y qué nos hace tardar 
Pero recuerda, hij@ mi@, que Dios te da la fuerza y mi fuerza de amar, 
Ahora sal fuera y di "la brisa en mi piel la siento"
Porque esta noche, como siempre, te soplo besos en el viento.
Que hasta que venga, Dios en Su mano te pueda tener, 
Te prometo, mi cariño, que hago todo que puedo hacer.
Tendrás una familia, no de la imaginación, sino de verdad, muy pronto 
Pero por esta noche, como siempre, te soplo besos en el viento.
Que un abrazo fuerte de Dios te arrope en sus brazos 
Y que los ángeles te traigan lo que te envio cada noche, mis besos.
Autor desconocido.






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viernes, 7 de noviembre de 2008

Oración de un padre




Encontré este texto mientras ordenaba mi cuarto de costura. Era un trabajo que hice cuando era una niña o eso deduzco por la letra. Está escrito en una cartulina blanca, con lápiz rojo y tiene un dibujo de un niño con un ramo de flores amarillas. Yo soy de guardar mucho pero mi madre no guarda nada, así que no me explico como es que estaba ahí aún... ¿causalidades de la vida?
Dios Padre, dame un hijo que sea lo bastante fuerte como para tener conciencia de sus debilidades, lo bastante valiente para recobrarse de ánimo cuando tenga miedo. Un hijo que sepa aceptar con nobleza la derrota honrosa y ser sencillo y generoso en la victoria.

Dame un hijo que tenga el corazón y la cabeza en su sitio, un hijo que te conozca y sepa que conocerte a ti es la piedra angular de la sabiduría.

Te lo pido, Señor, no lo lleves por los caminos fáciles sino por los senderos erizados de dificultades. Enséñale a ser fiel en las tormentas y a compadecerse de los que han caído.

Fórmame un hijo de corazón puro, con aspiraciones elevadas, que sepa ser dueño de sí antes de querer mandar sobre los otros, que sepa reir sin olvidar como se llora, que mire el porvenir sin perder de vista el pasado. Y cuando tenga todo esto, añádele, Señor, te lo suplico, unas gotas de buen humor para que sepa mantenerse siempre sereno, sin tomar nunca las cosas por el lado trágico.

Dale humildad para que recuerde siempre la sencillez de la auténtica grandeza, la comprensión de la verdadera sabiduría, la serenidad de la fortaleza de verdad.

Gracias Señor, porque entonces yo, su padre, me atreveré a confesarme a mi mismo: ¡No has vivido en balde!


General MacArthur


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domingo, 21 de septiembre de 2008

21 de septiembre

Pontejos, 21 de septiembre de 2008.


Mi querida hija,

hoy hace dos años que nuestro expediente está registrado en en Centro Chino de Adopciones. ¡Dos años! 24 meses, 731 días -este año es bisiesto-, con sus días y sus noches, que nuestra esperanza de convertirnos en familia numerosa descansa en algún estante del CCAA. Decir que cuando empezamos jamás pensamos en esperar tanto es una obviedad. En aquel entonces, eran seis meses de espera, y en Cantabria el CI se obtenía en tres, así que en menos de un año, estarías aquí. Nada fue como esperábamos, nuestro CI se demoró más de seis meses, nos faltó un papel en el expediente, un retraso, otro, otro... Pero por fin, esos papeles tan queridos por nosotros llegaron a China y allí estamos. Esperando a que una estrellita de las que trabajan en el Matching Room se decida a unirnos a ti.

No sabemos dónde estás. No sabemos si lloras, si ries, si tienes amiguitos, si tus cuidadores te quieren. No sabemos si sientes frío, si has estado enfermita. ¿Habrás nacido ya? Lo único que sabemos es que nosotros llevamos casi tres años madurando nuestro amor por ti, que eres nuestra niña querida y deseada, y que estaremos esperándote todo el tiempo que sea necesario. Con este hilo rojo que vamos ovillando se podrían tejer miles de chaquetitas. No nos importa. Nosotros ya somos tu familia y te estamos esperando para brindarte todo nuestro amor. Estés donde estés y seas quien seas, eres ya nuestra Irene. Irene para tus hermanas, que te esperan, que te guardan sus juguetes "de pequeño", sus cuentos. Irene para papá, que no habla mucho para no desanimar a mamá con sus cálculos. Irene para mi, tu mamá, que te quiero desde hace tanto tiempo que a veces se me olvida que no estás aquí aún. Te llevo tan cerca, tan dentro, que dibujo tu cara en mi mente y me ha dado por pensar que cuando vea tu foto serás esa, la que tantas veces he imaginado.

Querida niña... solamente quiero decirte que son dos años de registro y casi tres de proceso, pero que nuestro ánimo está alto, como el primer día, y que esperaremos todo lo que haya que esperar, que cruzaremos este desierto acompañados de nuestros queridos amigos, y que terminaremos de atravesarlo, aunque lleguemos exhaustos... haremos lo que sea para reunirnos contigo.

Sujeta fuerte tu extremo del hilo rojo, y tira mi amor, tira fuerte. Pronto estaremos juntos y no habrá un centímetro de tu piel que no cubramos de besos, porque tenemos muchos guardados y somos cuatro  los besucones :-)

Que Dios te bendiga, hija. Te quiero mucho,
                              Mamá.


PD. Ah! Y si finalmente eres un chico, no cambiaré ni una sola palabra. Femenino o masculino, solo es una cuestión de semántica.




miércoles, 17 de septiembre de 2008

¿Luchar por besos?

Es muy simpático este anuncio y está muy bien hecho. Pero señores maridos, no os engañéis... jamás de los jamases podréis competir con nuestros bebés. ¡¡Aunque éstos tengan 32 años!! ¡¡Siempre serán nuestros niños!! :-))







lunes, 14 de julio de 2008

Parir vs. críar

"Parir es dolor, críar es amor"

Cuando alguien no muy cercano se entera de que estamos en proceso de adopción en China, normalmente se le suelta la lengua y nos deja clara su opinión al respecto, opinión que nos importa poco, por otra parte :-)
Muy poca gente lo sabe, aparte de nuestras familias y amigos más cercanos. Por ejemplo, en mi trabajo solamente lo sabe una persona. Pero siempre sale con alguien a quien apenas conoces, a quien se lo ha contado tu madre, tu suegra, o lo saben por las niñas, que lo comentan en el colegio. Y debido a eso hemos escuchado algunos comentarios que son tremendos. No solo los que nos han dicho a nosotros, sino los que nos han llegado. Cosas como:

- ¿Otro hijo? Buenas ganas tenéis... (La madre de hijo único que vive agobiada).
- ¿Vais a adoptar? ¿No podéis tener más? (¿Indiscreto yo?)
- Una prima de la vecina de una amiga de una cuñada de mi hermana también adoptó. (Si vamos, que conoces el tema de primera mano).
- Qué buena obra vais a hacer. (Si, en el trastero, que lo tengo que agrandar).
- ¿Una chinita? ¡Qué graciosas son! (Ya lo creo. Te mondas.)
- ¿Y vuestras hijas? Porque no deja de ser una niña que viene de fuera a quitarles lo que es suyo. (No comments)
- ¿Y la querréis igual que a las vuestras? (Pues ya te lo contaré).
- La cogeréis cariño, ya veréis. (Si, casi seguro que si).

Después de esto, ya estoy preparada para casi cualquier cosa. De momento estos comentarios no me afectan mucho, salvo el que he puesto en cursiva, porque me lo hizo una persona muy cercana. Suelo contestar con una sonrisa y pocas explicaciones. Asi que hace unos días me sorprendió mucho un comentario de una vecina, de más de ochenta años. Iba con Andrea paseando a los perros y me la encontré. Esta señora conoce a mi madre y me preguntó por ella, luego me preguntó si la niña era mi hija, y si solamente tenía esa. Le dije que tenía otra mayor, de 11 años, y la buena señora, ya para qué se iba a cortar de preguntar, quiso saber si no me animaba a ir a por el niño. Le dije que estábamos esperando a un tercero y que no sabíamos si sería niño o niña. Decir esto y que me miren la barriga es todo uno :-) con lo que tuve que explicar que no, no estoy embarazada, sino adoptando en China. Después de la sorpresa inicial, de preguntarme cuándo iríamos, y de informarme de que "de China solo vienen niñas porque no las quieren", me dijo:

- Claro que si hija, que no por parirla la vas a querer más, que parir es dolor, pero criar es amor.

¿No es precioso? A mi me pareció un refrán maravilloso, no lo conocía pero me lo quedo para siempre. Pero sobre todo, mi vecina se ha ganado mi aprecio, por el cariño con el que me lo dijo, y por mostrar una comprensión y una empatía de la que muchos más jóvenes carecen. Cuánto tenemos que aprender de los mayores.

viernes, 11 de julio de 2008

Carta a mis hijos

Reproduzco aquí un texto extraído del archivo las listas de correo de AFAC. Es precioso, espero que os guste. (Gracias a Ana por recordármelo).

Solo por hoy, en la mañana, voy a sonreír cuando vea sus rostros y a reír cuando tenga ganas de llorar. Solo por hoy, en la mañana, voy a dejarles escoger la ropa que se van a poner, voy a sonreír y a decirles que le queda perfecta. Solo por hoy, pediré un día de descanso, o vacaciones, para llevarles al parque a jugar.

Solo por hoy, al mediodía, dejare de hacer cosas en la casa y que me enseñen como armar ese rompecabezas juntos.

Solo por hoy, en la tarde, voy a desconectar el teléfono y a apagar la computadora, para sentarnos juntos en el jardín, y hacer burbujas de jabón.

Solo por esta tarde, no voy a reclamarles ni siquiera a murmurar, cuando griten o lloren.
Y cuando pase el carrito de los helados, voy a salir con ustedes a comprarles uno.

Solo por esta tarde, no voy a preocuparme sobre que va a ser de ustedes cuando crezcan, y voy a pensar otra vez en todas las decisiones que haya hecho acerca de ustedes.

Solo por esta tarde, dejare que me ayuden a hacer un asado y no voy a estar detrás tratando de que no se queme. Solo por esta tarde, los llevaremos a McDonald's y vamos a comprar una Cajita Feliz para mamá y otra para mi, para que tengan mas de dos juguetes.

Solo por esta tarde, les estrechare en mis brazos y les contare esa historia acerca de cuando ustedes nacieron y sobre lo mucho que los deseamos tener con nosotros.

Solo por esta noche, les dejare salpicar en la ducha y no me voy a enojar.

Solo por esta noche, les dejare despierto hasta tarde, mientras nos sentamos todos en el jardín a contar las estrellas. Solo por esta noche, estaré junto a ustedes por horas y extrañaré mis programas favoritos de TV.

Solo por esta noche, cuando pase mis dedos entre sus cabellos mientras se duermen, simplemente daré gracias a Dios por el mayor regalo que he recibido.
Voy a pensar en las madres y en los padres que están ahora buscando a sus hijos extraviados; las madres y padres que visitan a sus hijos en sus tumbas en lugar de en sus camas, y en las madres y padres que están en los hospitales mirando sufrir a sus hijos, gritando por dentro por no poder hacer nada mas. Y cuando les de un beso de buenas noches les voy a estrechar un poco mas fuerte, un poco mas tiempo.

Así, agradeceré a Dios por ser tan feliz y no le pediré nada, excepto, un día mas.
Actualizo. Cuando mi amiga Cris leyó esta entrada, me contó que ella tiene este texto en su oficina y lo lee a menudo. Yo sabía que lo había leído antes y estoy segura de que fue a través suyo. Así pues, por si acaso, agradezco a Cris también hacérmelo llegar. Como le digo siempre: ¡Gracias moooooor!

lunes, 16 de junio de 2008

lunes, 9 de junio de 2008

La overtura de las mamás

Anita Renfroe hace una hilarante versión de la Overtura de Guillermo Tell, con lo que ella cree que dice una madre durante las 24 horas de un día. Confieso que yo he escuchado gran parte de estas cosas de boca de mi madre, y que las mismas y otras también se las digo a mis hijas. Debe ser el lenguaje universal de las madres.
"Si todos tus amigos saltan del cuarto piso, tu saltas también?" "Deja de llorar o te daré para que llores por algo" y el famoso "Porque lo digo yo, que soy tu madre" o "porque si!" Jajaja, todos somos hijos, el que no haya escuchado algo de esto de su madre que levante la mano. Uy, no veo muchas manos levantadas ;-)


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