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miércoles, 27 de octubre de 2010

Los hijos





Hay un periodo cuando los padres quedamos huérfanos de nuestros hijos. Es que los niños crecen independientemente de nosotros, como árboles murmurantes y pájaros imprudentes...

Crecen sin pedir permiso a la vida. Crecen con una estridencia alegre y, a veces, con alardeada arrogancia. Pero no crecen todos los días, crecen de repente.

Un día se sientan cerca de ti y con una naturalidad increíble te dicen cualquier cosa que te indica que esa criatura de pañales, ¡ya creció!

¿Cuándo creció que no lo percibiste? ¿Dónde quedaron las fiestas infantiles, el juego en la arena, los cumpleaños con payasos?

El niño crece en un ritual de obediencia orgánica y desobediencia civil. Ahora estas allí, en la puerta de la discoteca esperando no sólo que no crezca, sino que aparezca.

Allí están muchos padres al volante esperando que salgan. Y allí están nuestros hijos, entre hamburguesas y gaseosas. Con el uniforme de su generación y sus incómodas y pesadas mochilas en los hombros.

Allá estamos nosotros, con los cabellos canos. Y esos son nuestros hijos, los que amamos a pesar de los golpes de los vientos, de las escasas cosechas de paz, de las malas noticias y la dictadura de las horas.

Ellos crecieron amaestrados, observando y aprendiendo con nuestros errores y nuestros aciertos. Principalmente con los errores que esperamos no se repitan...

Hay un periodo en que los padres vamos quedando huérfanos de los hijos. Ya no los buscaremos más en las puertas de las discotecas y del cine.

Pasó el tiempo del piano, el fútbol, el ballet, la natación. Salieron del asiento de atrás y pasaron al volante de sus propias vidas.

Deberíamos haber ido más junto a su cama, al anochecer, para oír su alma respirando conversaciones y confidencias entre las sábanas de la infancia, y a los adolescentes, cubrecamas de aquellas piezas con calcomanías, afiches, agendas coloridas y discos ensordecedores.

Pero crecieron sin que agotáramos con ellos todo nuestro afecto. Al principio fueron al campo, la playa, navidades, pascuas, piscinas y amigos. Sí, había peleas en el auto por la ventana, los pedidos de la música de moda.

Después llegó el tiempo en que viajar con los padres comenzó a ser un esfuerzo, un sufrimiento, no podían dejar a sus amigos y primeros enamorados.

Quedamos los padres exiliados de los hijos. Teníamos la soledad que siempre deseamos, y nos llegó el momento en que sólo miramos de lejos, oramos mucho (en ese momento se nos había olvidado) para que escojan bien en la búsqueda de la felicidad y conquisten el mundo del modo menos complejo posible.

El secreto es esperar. En cualquier momento nos darán nietos.

El nieto es la hora del cariño ocioso y la picardía no ejercida en los propios hijos. Por eso, los abuelos son tan desmesurados y distribuyen tan incontrolable cariño.

Los nietos son la última oportunidad de reeditar nuestro afecto.

Así es. Los seres humanos sólo aprendemos a ser hijos después de ser padres; sólo aprendemos a ser padres después de ser abuelos.

En fin, pareciera que sólo aprendemos a vivir después de que la vida se nos va pasando...




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jueves, 21 de octubre de 2010

Una razón para volver a escribir




Ha tenido que ser Pastor quien saque del silencio este blog, nominándome para hacer este meme. Dice que es para conocernos mejor, yo creo que soy ya transparente de tanto como me conocéis, pero no voy a dejarlo pasar. Así que con un poco de retraso, pero aquí va.

Normas:
1. Nombrar a quien te ha nominado: Pastor, de La vida es bella.
2. Nominar a cuatro personas: Elena (Diario de una mujer actual), Cris (Ponte tacones), Elén (Farolillos chinos) y Nuria (En qué marrones me mete la yuyi)
 3. Avisar a los nominados. Hecho.
4. Contestar a las siguientes preguntas.
 - Cuatro cosas que lleves en el bolso: la cartera, el móvil, los inhaladores y las llaves de la oficina.
 - Cuatro cosas que hay en mi habitación: libros, siempre varios; la tele; un cuadro pintado por mi madre y casi siempre, el portátil.
- Cuatro cosas que me gustan ahora mismo: jugar con mis hijas a juegos de mesa o cartas; pasear con mis perros; cotillear y jugar en el Facebook; coser y hacer manualidades.
- Cuatro cosas que siempre he querido hacer: (y que aún no he hecho, añado), aprender a coser -para hacerme ropa; dominar el inglés; hacer un viaje en barco y cogerme un año sabático para viajar por el mundo.
- Cuatro cosas que no sabes de mi: Después de mi post "101 cosas sobre mi" creo que ya no hay nada más que pueda confesar.
- Cuatro canciones que no se me quitan de la cabeza: "Tu trouveras", de Natasha St.Pier, "Annabel Lee" de Radio Futura, "High" de Lighthouse Family y "Life is a flower" de Ace of Base.


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Actividad: Hasta hoy llevamos