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miércoles, 30 de abril de 2008

DIARIO: ABRIL DE 2008



3 de abril: Parece que se confirma la noticia sobre la fecha de corte. Nada del día 12, ni el 13 ni mucho menos el 19 (grrrrr con los rumores) El corte ha sido el día 9. Cinco días en lugar de los ocho del mes pasado. Teniendo en cuenta que nos quedan por delante 255 días, a 5 días al mes nos da un resultado de 51 meses, es decir, 4 años y tres meses. Nos asignarán en julio de 2012. ¡¡Y no tengo nada más que decir!!
Bueno si... que no me lo creo!

4 de abril: Ayer cuando llegamos a casa Andrea y yo dimos la merienda a los perros y como hacía un día estupendo de sol, les sacamos a la calle a corretear un poquillo. Se lo pasan como enanos los dos revolcándose en la hierba, mordisqueando todo lo mordisqueable (porquerías, normalmente) y sobre todo, peleándose entre si. Y es que les gusta un montón pelearse!

Mientras paseábamos por el prado, Andrea encontró una mariquita. Yo la cogí y la hice caminar por su mano y su brazo, también por mi mano. La llevamos así hasta la casa, y yo cogí mi móvil para hacerle una foto. Hice éstas, no son muy buenas, pero con el sol veía mal para enfocar.
Andrea pretendía quedarse con ella. Le dije que no podíamos, porque además de que es una crueldad, las mariquitas pueden volar y se iría cuando ella quisiera. "Vamos a ponerla de nuevo sobre la hierba", añadí. Y en ese momento, la mariquita echó a volar. Como si me hubiera entendido...
No fue más que una anécdota. Pero esta mañana, buscando información sobre las colonias a las que irán las niñas este verano, me encuentro esto: http://obrasocial.cajacantabria.com/colonias.asp ¿Veis la portada del tríptico? ¿Veis lo que tiene?


No soy yo de las que ve mariquitas por todas partes, asi que de pronto me dio por pensar si será una señal. Está claro que no es una señal de que todo va a ir más rápido (ya veis las noticias de ayer), pero ¿podría ser una señal de otra cosa? Me da un poco de vergüenza poner por escrito lo que pensé... no os riáis, por favor... pero pensé que quizá, quien sabe si a miles de kilómetros de aquí, ayer veía la luz alguna personita que un día será parte de esta familia. O quizá fue concebida... quien sabe... ¿Soy una cursi? ¿Una ingenua? ¿Tonta perdida?

9 de abril: A Andrea se le ha caído su primer diente de leche, un incisivo inferior. Es diminuto, jeje. Le he dicho que no sé lo que le dará el Ratoncito Pérez por él, porque con eso no se puede hacer ni una canica ratonil. Pero el ratón es listo y le ha traído una cantimplora llena de chuches! que ha llevado al cole por la mañana. Algo asi ¡hay que enseñarlo!

12 de abril: ¡Qué tarde tan bonita hemos pasado hoy! Por fin ha hecho un buen día, con sol, una temperatura más que agradable. Asi que nada más comer, nos fuimos con los perros a Somo. Tienen que aprender a pasear con correa, asi que nos fuimos allí a "aprender". También vino House, otro cachorro de golden, aunque viendo su tamaño nadie diría que solamente tiene ocho meses. Asi serán este par en unos meses. Estuvimos paseando todos con correa, pero en la playa les dejamos solos y la verdad es que se han portado de maravilla, y además se lo han pasado los tres de cine. Y los cuatro adultos, y las dos niñas, también. Cuando volvíamos a casa, con los dos cachorros agotados sentados sobre mi, el aire revolviéndonos el pelo, el sol acariciándonos la piel, he sido consciente de que estaba viviendo un momento de felicidad increíble.



14 de abril: Es el cumpleaños de mi madre. Cumple 79 y no creo que le importe que lo diga, porque el mayor piropo que se le puede decir es reconocer que está estupenda para su edad. Lo que quizá no le guste tanto es que ponga una foto suya aquí. Así que si veis alguna, no se lo digáis, ¿eh?
Ayer celebramos su cumpleaños. Hicimos un menú un poco especial y tarta casera de postre. Pusimos una velita para que la soplara y cantamos el cumpleaños feliz y el feliz, feliz en tu día... Nos dijo que creía que era la primera vez que nadie le cantaba el cumpleaños feliz. No sé si creérmelo porque es muy dada a los extremos (nunca, siempre, todo, nada... (¿de qué me suena eso?) Pero creo que con muy poco le dimos un bonito momento. Y hacer feliz a alguien nos hace felices, ¿verdad?

27 de abril: Este fin de semana hemos recibido la visita de nuestros amigos Elena y Do. Un viaje de seis días a la península y mil y pico kilómetros han tenido la culpa. Trabajo, ocio y carretera. Lo he pasado fenomenal. Creo que todos, pero yo lo he disfrutado muchísimo. Tener a Elena tan cerca, poder charlar mirándonos a la cara, reírnos todos juntos... Un poquito de turismo, un mucho de gastronomía y sobre todo, hablar, hablar, reir, hablar, bromear, hablar...
Estoy segura de que podíamos haber sido mejores anfitriones, pero espero haberlo compensado con la compañía. Gracias chicos por estos días tan chulos! Esperamos volver a veros pronto. En Santander, en Tenerife o en cualquier otro lugar.
El finde, además de a Elena, me trajo a Paloma. Otra amiga que a pesar de estar cercana, ha estado lejos mucho tiempo. Demasiado. Llovió mucho desde la última vez que tuvimos contacto, y la lluvia se llevó sensaciones, sinsabores, decepciones. Yo he crecido. He aprendido a no pedir más de lo que me puede ofrecer. He aprendido que mi concepto de amistad no es el concepto universal. Si hay dos personas mirando al mar, uno lo verá azul y el otro verde y sigue siendo el mismo mar.
"Quedémonos con lo que nos une, no con lo que nos divide"

(Incluiré fotos del fin de semana)



miércoles, 23 de abril de 2008

Día del libro y la rosa

Hoy, 23 de abril, es el Día Internacional del Libro. En Cataluña, además, celebran Sant Jordi con una tradición preciosa.


Hoy he recibido una rosa de un buen amigo. Un amigo que conocí a través de AFAC y cuyo camino hacia China ya no es que sea paralelo al nuestro, ni siquiera se entrecruza, es que es el mismo. ¡Gracias Toni!





También he recibido esta imagen, que me parece preciosa, de otra buena amiga y compañera de fatigas. ¡Gracias Inma! Me encanta la foto.








La leyenda de San Jorge y el dragón

En cierta ocasión llegó San Jorge a una ciudad llamada Silca, en la provincia de Libia. Cerca de la población había un lago tan grande que parecía un mar donde se ocultaba un dragón de tal fiereza y tan descomunal tamaño, que tenía atemorizadas a las gentes de la comarca, pues cuantas veces intentaron capturarlo tuvieron que huir despavoridas a pesar de que iban fuertemente armadas. Además, el monstruo era tan sumamente pestífero, que el hedor que despedía llegaba hasta los muros de la ciudad y con él infestaba a cuantos trataban de acercarse a la orilla de aquellas aguas. Los habitantes de Silca arrojaban al lago cada día dos ovejas para que el dragón comiese y los dejase tranquilos, porque si le faltaba el alimento iba en busca de él hasta la misma muralla, los asustaba y, con la podredumbre de su hediondez, contaminaba el ambiente y causaba la muerte a muchas personas.

Al cabo de cierto tiempo los moradores de la región se quedaron sin ovejas o con un número muy escaso de ellas, y como no les resultaba fácil recebar sus cabañas, celebraron una reunión y en ella acordaron arrojar cada día al agua, para comida de la bestia, una sola oveja y a una persona, y que la designación de ésta se hiciera diariamente, mediante sorteo, sin excluir de él a nadie. Así se hizo; pero llegó un momento en que casi todos los habitantes habían sido devorados por el dragón. Cuando ya quedaban muy pocos, un día, al hacer el sorteo de la víctima, la suerte recayó en la hija única del rey. Entonces éste, profundamente afligido, propuso a sus súbditos:
-Os doy todo mi oro y toda mi plata y hasta la mitad de mi reino si hacéis una excepción con mi hija. Yo no puedo soportar que muera con semejante género de muerte.
El pueblo, indignado, replicó:
-No aceptamos. Tú fuiste quien propusiste que las cosas se hicieran de esta manera. A causa de tu proposición nosotros hemos perdido a nuestros hijos, y ahora, porque le ha llegado el turno a la tuya, pretendes modificar tu anterior propuesta. No pasamos por ello. Si tu hija no es arrojada al lago para que coma el dragón como lo han sido hasta hoy tantísimas otras personas, te quemaremos vivo y prenderemos fuego a tu casa.
En vista de tal actitud el rey comenzó a dar alaridos de dolor y a decir:
-¡Ay, infeliz de mí! ¡Oh, dulcísima hija mía! ¿Qué puedo hacer? ¿Qué puedo alegar? ¡Ya no te veré casada, como era mi deseo!
Después, dirigiéndose a sus ciudadanos les suplicó:
-Aplazad por ocho días el sacrificio de mi hija, para que pueda durante ellos llorar esta desgracia.
El pueblo accedió a esta petición; pero, pasados los ocho días del plazo, la gente de la ciudad trató de exigir al rey que les entregara a su hija para arrojarla al lago, y clamando, enfurecidos, ante su palacio decían a gritos:
-¿Es que estás dispuesto a que todos perezcamos con tal de salvar a tu hija? ¿No ves que vamos a morir infestados por el hedor del dragón que está detrás de la muralla reclamando su comida?
Convencido el rey de que no podría salvar a su hija, la vistió con ricas y suntuosas galas y abrazándola y bañándola con sus lágrimas, decía:
-¡Ay, hija mía queridísima! Creía que ibas a darme larga descendencia, y he aquí que en lugar de eso vas a ser engullida por esa bestia. ¡Ay, dulcísima hija! Pensaba invitar a tu boda a todos los príncipes de la región y adornar el palacio con margaritas y hacer que resonaran en él músicas de órganos y timbales. Y ¿qué es lo que me espera? Verte devorada por ese dragón. ¡Ojala, hija mía, -le repetía mientras la besaba- pudiera yo morir antes que perderte de esta manera!

La doncella se postró ante su padre y le rogó que la bendijera antes de emprender aquel funesto viaje. Vertiendo torrentes de lágrimas, el rey la bendijo; tras esto, la joven salió de la ciudad y se dirigió hacia el lago. Cuando llorando caminaba a cumplir su destino, san Jorge se encontró casualmente con ella y, al verla tan afligida, le preguntó la causa de que derramara tan copiosas lágrimas.
La doncella le contestó:
-¡Oh buen joven! ¡No te detengas! Sube a tu caballo y huye a toda prisa, porque si no también a ti te alcanzará la muerte que a mí me aguarda.
-No temas, hija –repuso san Jorge-; cuéntame lo que te pasa y dime qué hace allí aquel grupo de gente que parece estar asistiendo a algún espectáculo.
-Paréceme, piadoso joven –le dijo la doncella- que tienes un corazón magnánimo. Pero, ¿es que deseas morir conmigo? ¡Hazme caso y huye cuanto antes!
El santo insistió:
-No me moveré de aquí hasta que no me hayas contado lo que te sucede.
La muchacha le explicó su caso, y cuando terminó su relato, Jorge le dijo:
-¡Hija, no tengas miedo! En el nombre de Cristo yo te ayudaré.
-¡Gracias, valeroso soldado! – replicó ella- pero te repito que te pongas inmediatamente a salvo si no quieres perecer conmigo. No podrás librarme de la muerte que me espera, porque si lo intentaras morirías tú también; ya que yo no tengo remedio, sálvate tú.
Durante el diálogo precedente el dragón sacó la cabeza de debajo de las aguas, nadó hasta la orilla del lago, salió a tierra y empezó a avanzar hacia ellos. Entonces la doncella, al ver que el monstruo se acercaba, aterrorizada, gritó a Jorge:
-¡Huye! ¡Huye a toda prisa, buen hombre!
Jorge, de un salto, se acomodó en su caballo, se santiguó, se encomendó a Dios, enristró su lanza, y, haciéndola vibrar en el aire y espoleando a su cabalgadura, se dirigió hacia la bestia a toda carrera, y cuando la tuvo a su alcance hundió en su cuerpo el arma y la hirió. Acto seguido echó pie a tierra y dijo a la joven:
-Quítate el cinturón y sujeta con él al monstruo por el pescuezo. No temas, hija; haz lo que te digo.
Una vez que la joven hubo amarrado al dragón de la manera que Jorge le dijo, tomó el extremo del ceñidor como si fuera un ramal y comenzó a caminar hacia la ciudad llevando tras de sí al dragón que la seguía como si fuese un perrillo faldero. Cuando llegó a la puerta de la muralla, el público que allí estaba congregado, al ver que la doncella traía a la bestia, comenzó a huir hacia los montes dando gritos y diciendo:
-¡Ay de nosotros! ¡Ahora sí que pereceremos todos sin remedio!
San Jorge trató de detenerlos y de tranquilizarlos.
-¡No tengáis miedo! –les decía-. Dios me ha traído hasta esta ciudad para libraros de este monstruo. ¡Creed en Cristo y bautizaos! ¡Ya veréis cómo yo mato a esta bestia en cuanto todos hayáis recibido el bautismo!
Rey y pueblo se convirtieron y, cuando todos los habitantes de la ciudad hubieron recibido el bautismo San Jorge, en presencia de la multitud, desenvainó su espada y con ella dio muerte al dragón, cuyo cuerpo, arrastrado por cuatro parejas de bueyes, fue sacado de la población amurallada y llevado hasta un campo muy extenso que había a considerable distancia.
Veinte mil hombres se bautizaron en aquella ocasión. El rey, agradecido, hizo construir una iglesia enorme, dedicada a Santa María y a San Jorge. Por cierto que al pie del altar de la citada iglesia comenzó a manar una fuente muy abundante
de agua tan milagrosa que cuantos enfermos bebían de ella quedaban curados de cualquier dolencia que les aquejase.
Igualmente, el rey ofreció a Jorge una inmensa cantidad de dinero que el santo no aceptó, aunque sí rogó al monarca que distribuyese la fabulosa suma entre los pobres.
("La Leyenda dorada". Santiago de la Vorágine)

(Gracias a MariCarmen de Valencia)

viernes, 18 de abril de 2008

20 cosas que un hijo adoptado querría que sus padres supieran

Extraído del libro de Sherrie Eldrige:

1. Sufrí una profunda pérdida antes de ser adoptada. Tú no eres responsable.
2. Necesito que me enseñen que tengo necesidades especiales derivadas de las pérdidas que conllevó mi adopción, de las que no tengo que avergonzarme.
3. Si no paso el duelo por esta pérdida, mi capacidad de recibir amor de otros se verá dañada.
4. Mi dolor no resuelto puede manifestarse en forma de ira hacia ti.
5. Necesito que me ayudes a pasar mi duelo. Enséñame cómo conectar con mis sentimientos acerca de mi adopción y a validarlos.
6. El hecho de que no hable de mi familia biológica no significa que no piense en ella.
7. Quiero que tomes alguna iniciativa y me hables de mi familia biológica.
8. Necesito saber la verdad acerca de mi concepción, nacimiento e historia familiar, no importa cuán dolorosos sean los detalles.
9. Tengo miedo que haber sido "entregada" por haber sido mala niña. Necesito que me ayudes a liberarme de mi tóxico sentimiento de culpa.
10. Tengo miedo a que me abandones.
11. Puedo parecer más "entera" de lo que me siento. Necesito que me ayudes a descubrir partes de mí misma que mantengo ocultas para que pueda integrar todos los elementos de mi identidad.
12. Necesito tener un sentimiento de poder personal.
13. Por favor, no digas que me parezco o actúo como tú. Necesito que reconozcas y celebres nuestras diferencias.
14. Déjame ser yo misma. pero no dejes que corte mis lazos contigo.
15. Por favor, respeta mi privacidad en lo referente a mi adopción. No cuentes cosas a otros sin mi consentimiento.
16. Los cumpleaños pueden resultarme difíciles.
17. No conocer mi historial médico completo puede ser inquietante en ocasiones.
18. Tengo miedo a ser demasiado complicada para ti.
19. Cuando doy rienda suelta a mis miedos actuando de formas idiotas, por favor, quédate a mi lado y actúa con sabiduría.
20. Incluso si decido buscar a mi familia biológica, siempre querré que seáis mis padres.

miércoles, 16 de abril de 2008

"Mi dulce hada"

Mi amiga Isa me ha enviado el enlace a un artículo de La Vanguardia, escrito por Pilar Rahola. No es el primer artículo que leo de Pilar sobre este tema. El hecho de ser madre adoptiva le hace escribir con una sensibilidad increíble sobre un tema que la mayoría de "periodistas" trivializan por desconocimiento, reduciéndolo a un montón de tópicos.

Recuerdo sobre todo una frase de un artículo de Pilar Rahola, que se me quedó grabada. Luego, mis amigos María y FJ la utilizarían como descripción para el blog de su viaje a China: "Conseguimos vencer el miedo y ganar la batalla de la felicidad. Ella puso todo. Nosotros pusimos lo que pudimos. Y, por el camino, el amor nos entrelazó para siempre".

Este es el texto del artículo.

MI DULCE HADA

Los padres, esos sufrientes eternos, esos locos que hacen horas extras, incluso cuando los hijos ya llevan barba y se pagan un plan de pensiones. Viendo a mi madre, que me riñe cuando salgo a la calle sin suficiente abrigo, o almuerzo mal, creo entender lo que es la maternidad. O la paternidad, tanto monta, si se ejerce activa y responsablemente. Debe ser eso, un amor terrenal, arraigado en lo más primitivo y, por ende, en lo más auténtico. Para mí, que acumulo la intensidad de tres hijos queridos, aún es un interrogante.

¿Qué fuerza interna nos transforma hasta el punto de hacer por ellos aquello que no haríamos por nadie? De ese interrogante nace el misterio más fascinante de la vida. Sentimos amor, pero también fuerza, seguridad, riesgo, miedo, instinto, quizás rabia, y así hasta el infinito, en el infinito diccionario de ser padres. Quizás la escritora que mejor ha resumido ese caudal de emociones y enigmas ha sido Amy Tan, cuya Hija del curandero es una pequeña obra de arte. De ella, cuyo viaje a China fue, a la vez, un viaje iniciático al interior de su propia madre, recuerdo dos citas extraordinarias. "Una madre es alguien a quien las cosas de su hijo le importan tanto como a él". Y una brutal: "Las palabras más aborrecibles que he dicho en mi vida a otro ser humano se las dije a mi madre". Alguien que lea estas reflexiones me recordará que es lógica la intensidad sentimental entre padres e hijos, no en vano hablamos de una relación que es carne de la propia carne, pero eso tampoco no es exacto. Ni la genética, ni la memoria de generaciones inciden realmente en la naturaleza de la maternidad o la paternidad, sino algo más sutil, más indefinible, quizás más grandioso.

Perdonen que narre una de mis experiencias más intensas, en la adopción de mi hija pequeña, en Siberia. Era el primer viaje, de los tres que tuvimos que hacer para adoptar a Ada. Habíamos estado en una ciudad perdida de los Urales durante días, esperando noticias. Cuando llegaron, supimos que Ada estaba a 400 km, hacia Kazajistán, en un hospital (curándose de una neumonía, la enésima enfermedad que padeció en sus pocos meses de vida), y que quizás no la veríamos. Hasta el día siguiente no tuvimos permiso para visitarla, y estuvimos con ella cinco minutos. Cinco minutos de una niña que no nos miró, que no tocó el muñeco de peluche que le habíamos llevado, testigo roto de nuestro miedo y nuestro deseo… una niña que sólo tuvo interés en el dedo que se chupaba incansablemente. Era la niña más triste, la más frágil y, a pesar de todo, una superviviente. Al salir del hospital, mi marido, un navarro de volumen de tirador de piedras, se puso a llorar. Sus palabras acompañarán siempre el recuerdo de aquel momento: "No sé cómo pasó, no sé por qué, pero me siento su padre. Nadie me la podría quitar". Cinco minutos, la mirada de una niña que sólo sabía mirar hacia dentro, y ese hombre seguro de sí mismo se convirtió en un padre asustado, desconcertado, emocionado y capaz de luchar contra los elementos. Nunca más ha dejado de ser ese padre. ¿Dónde está el milagro? ¿Dónde el enigma?

Abierta suavemente la puerta del comedor de mi casa, permítanme que ahonde un poco más, con la esperanza de que la anécdota personal sirva para el retrato global. Mi hija Ada tiene, hoy, siete espléndidos años. De ser una niña que no miraba al mundo, hoy lo devora con sus bellos ojos almendrados. De no hablar, es una pequeña cotorra que relata sus afanes diarios, con una infatigable intensidad. De vivir en la tristeza, hoy rebosa una alegría que contamina las comisuras de nuestros ajetreados días. De no tener opción, las tiene todas y todas quiere vencerlas. Cuando la contemplo, en su habitación repleta de caballos alados, hadas preciosas y bellas princesas de cuentos, en su mundo hermoso, me veo capaz de saber lo que es la felicidad. Y quizás, por unos momentos, vislumbro lo que mi marido, creyente, llama Dios. El enigma de la vida está ahí, en ese cuerpecito frágil que concentra, como un imán indómito, toda nuestra capacidad de sufrir y de amar. Indescifrable misterio. Maravillosa emoción.

Nuevo proyecto... o no

Hace dos años y pico creé un blog con la herramienta "Spaces" de Microsoft. Al principio lo hice privado, porque quería guardarme toda la información que iba encontrando. También inicié un diario en el que contaba tanto nuestro proceso, como los sentimientos que lo rodeaban.

Pero entonces descubrí las listas de AFAC, y en ellas mucha gente preguntaba, y muchas de las preguntas estaban respondidas en mi web: qué se necesita, cuánto tarda, sabéis la dirección de... Asi que decidí hacer público el espacio. Y con el tiempo aquello creció, y creció, como la tópica bola de nieve, casi por inercia se hizo más grande, y más conocido, y de pronto un buen día descubres que mucha gente lo conoce, lo consulta, te sigue, le importa lo que lee... Y una mezcla de subidón y vergüenza me recorre la espalda, se ha hecho tan grande que apenas le reconozco.

Me gusta el blog. Me divierte actualizarlo. Me encanta añadirle cosas nuevas. Y aquí es donde me doy cuenta de que esta herramienta se queda pequeña. La mayoría de las funciones que intento agregarle no funcionan. Además, hay gente que me comenta que no puede entrar a verlo, porque tarda siglos en cargar. Asi que un buen día decidí crear este otro. De momento funcionarán paralelos (doble trabajo para mi), hasta comprobar si éste blog responde a mis expectativas.

Si llegas hasta aquí por casualidad, bienvenid@. Si me sigues desde el otro blog, bienvenid@. Seguimos igual: déjame tus comentarios, preguntas, saludos... lo que quieras.

Empiezo de nuevo. O tal vez no.
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Actividad: Hasta hoy llevamos